miércoles 7 de noviembre de 2007

Matemática pura

La diferencia entre usted y yo, si me lo permite, es la cantidad de pasos. Una mera cuestión de cinética, podríamos decir. Recuerdo un problema de matemática de mis primeros años de escuela primaria: una hormiga debe trepar una pared de 50 centímetros. Con cada paso avanza 2 centímetros, pero cada 3 que logra dar, un fuerte viento la hace retroceder 2. ¿Cuántos pasos hacia adelante tendrá que dar en total hasta llegar a la cima?
Los fuertes vientos (sobre todo aquellos huracanados que arrastran tierra, polvo y suciedad que se nos mete en los ojos) suelen echar hacia atrás a cualquiera. A mí también, por qué negarlo. Pero usted, mi querido, da un paso hacia adelante y tres hacia atrás (en una danza excesiva, si me permite la metáfora). La meta se torna, entonces, una empresa, cuanto menos, imposible. Verá, muchas veces me pregunto si su problema será una cuestión de resistencia física o de fatiga mental. ¿Me explico?

Bianca

jueves 1 de noviembre de 2007

En la cola de la serpiente

Cuando siento la mordida sonrío otra vez y me doy vergüenza. Pero si es natural, me digo y sigo dando vueltas, si es natural no tener miedo de mis propios dientes, que son los que me clavás perforándome el estómago. Visceral, dije una vez y visceral digo. A borbotones me llenás de saliva y de veneno y de lengua y de ansiedad y de a ratos me dejo y de a ratos también. La aceleración de todas las fuerzas naturales de este articifio y el freno de mano me hacen apretar la mandíbula en la vorágine del retorno anunciado. Es todo lo mismo, todo igual, idéntico a sí mismo, al principio y al final.
La calma de la inconstancia lineal. Gracias.
No deja de ser una tranquilidad que la boca dentada y la cola sangrante se pertenezcan, inevitablemente.

Bianca

viernes 20 de julio de 2007

Bienvenido al sistema de mensajes

La acción de llamar por teléfono. La descomposición en microacciones: abrir el bolsillo de la mochila, sacar el celular, marcar el número. Llamando.
La acción de llamar por teléfono. La descomposición en microacciones: tomar el cierre entre los dedos índice y pulgar de la mano derecha, abrirlo, meter la misma mano en el bolsillo de la mochila, agarrar el celular, sacarlo del bolsillo, abrir con el dedo índice de la mano izquierda la tapita del celular, marcar el número con el dedo pulgar de la mano derecha. Llamando.
La acción de llamar por teléfono. La descomposición en microacciones: acercar la mano derecha al bolsillo de la mochila, tomar el cierre entre los dedos índice y pulgar de esa mano, abrirlo, meter la misma mano en el bolsillo, agarrar con el pulgar, el índice, el mayor y el anular el celular, sacarlo de la mochila, ponerlo a la altura de la cintura, abrir la tapita con el dedo índice de la mano izquierda, marcar con el pulgar de la mano derecha el número. Llamando.
Podría seguir si no fuera porque la realidad es inaprensible. Y porque no contesta nadie.

Bianca

jueves 31 de mayo de 2007

A night at the opera

Para Nin


Escuchando siempre con atención estupefacta el bullicio redundante se acurrucó fuerte en el sillón. Se había destapado y no sé si tenía frío o no. La llamé, la llamé, moldeé todas las letras de su nombre siete veces y me miró celeste. La invoqué tres veces más para llegar a un múltiplo de cinco y recién después se dignó a volver a sí. En diferentes planos nos limitamos a subir escaleras diferentes y se multifurcaron las fases. Retrointrospectivamente humana en toda su humanidad y sin razón ni raciocinio. Me paré y esperé sin pedírselo que no fuera infierno. Qué alivio cuando se empezó a reir.

Bianca

viernes 4 de mayo de 2007

Duelo

En la mira el francotirador tiene mis labios murmurando y es el blanco perfecto. El punto áspero de luz roja recorre y me corroe la piel. Agazapada detrás de cortezas resecas espero y no hablo de mañana. No hablo. Veo desde el fondo de mis manos el suelo que, lejos de ser firme, cede al peso del abismo. Tengo que estirar los dedos y los brazos, tengo que sacudirme la gravedad de la ropa y del pelo y de los pies. Corro. El punto es ahora mil reflejos de colores que nos señalan entre las ruinas de arena y cal. El cuerpo a cuerpo es siempre la manera y la distancia del fusil nunca hubiera cumplido la función. Y te negaste a ser impersonal. La daga removió la carne a su paso y te perdoné con sangre.

Bianca

lunes 23 de abril de 2007

Immolatio

Somos los ungidos, somos los malditos, somos los que lavan y ensucian a la humanidad de pecados y prodigios. Somos el límite entre milagro y realidad, el limbo y los extremos. Somos la totalidad, la deformidad, la porción y la proporción áurea. Somos los inválidos y los ágiles, los lázaros y los cristos, el bastón y la firmeza. Somos los pecadores, los repugnantes, los infieles y las prostitutas. Somos los niños, los enfermos, los ángeles y las vírgenes. Somos luz y sombra, fuego y agua, cielo y tierra. Somos los castigados y la tortura, somos el látigo y la herida, la lanza y el costado abierto, la corona de espinas y la frente en alto. Somos la carne sin alma que mutilamos para descansar de nuestro miedo a la Verdad.

Bianca

sábado 14 de abril de 2007

La última pieza

Abrió los ojos de a poco a la lucidez, extrañándola. Se levantó sin dejar ni un retazo entre las sábanas, pero algo faltaba; algo faltaba y lo buscó en el espejo. Caminó las líneas de su frente de sien a sien, pasó los dedos por los labios resecos de sed, se arañó despacio las mejillas y pestaneó; abrió la boca, se examinó la voz y controló el perfil izquierdo (también el derecho). Pero algo faltaba y cuando es inútil buscar es también fútil la ausencia. Cuando, entonces, tropezó con el hueco del rompecabezas, se esquivó a sí misma y arrancó la página. La pieza que faltaba estaba escrita desde hacía días y meses y años y algunos segundos también. Pero, tal como se esperaba de ella, se esquivó a sí misma y siguió caminando.

Bianca

lunes 12 de marzo de 2007

Con él, la unión

Será mi pecho o aquel borde filoso. La oposición de dos entes disímiles sin convergencias excepto en la frialdad. Será mi cordura o la tuya. La distancia entre dos mentes disímiles sin convergencias excepto en la debilidad. Será mi voz o tu letra. La diferencia entre dos expresiones disímiles sin convergencias excepto en la impavidez. Será el silencio y con él, la unión: nuestras búsquedas sin gritos, nuestras venas bifurcadas y aquel borde filoso... en mi pecho.

Bianca

sábado 24 de febrero de 2007

La espera

La tironeó de la mano y la arrastró sin resistencia hasta hacerla sentar exactamente ahí, en cualquier lugar. Tenía ganas de tenerla cerca sin las interrupciones de los semáforos yendo de verde a rojo y de rojo a verde en la ignorancia urbana de un martes a la madrugada. El silencio no era incómodo pero no dejaron ni por un momento de trocarse pedazos de entresí. Existió la calma y la excitación también, la ansiedad, las sonrisas desbocadas y los roces blancos y negros. Le dio la espalda por un instante pero sólo para recostarse sobre sus piernas. Giró la cabeza, la miró. Le dio un beso de bienvenida: sabía quién era; le dio un beso de despedida: sabía quién era. Escuchó la pregunta sin forzar entrelíneas inútiles. La respondió con calma y el cuchillo entre los dientes. Mintió sin saber que mentía y le dijo que no sabía qué iba a pasar. Notó cada pliegue en el telón y corrió machete en mano sin tropezarse nunca, nunca. A cuántos más habrá ido a buscar. De cuántos más se habrá escapado.
La espera se insinuó urgente pero innecesaria y entonces sólo la postergaron hasta hacerla perpetua.

Bianca

sábado 17 de febrero de 2007

Buceando

Todos sabemos cómo termina algo que empieza así, pero yo no lo supe. No es fácil saber -menos aún, interpretar- cuando los parámetros se deshacen ante el sinsentido. Los ojos bien abiertos bastan para perder el derecho a ver y no pude, entonces, más que preguntarme si alcanzaría con lo inexacto; le pedí a quien me escuchara que así fuera. Las perspectivas eran borrosas y fui incapaz de hacer el cálculo correcto.
Cuando la amplitud de onda es gigante y los altos son bien altos y los bajos son bien bajos, me consuelo pensando que vos siempre fuiste bucear entre cemento. Siempre. Una brazada más, al fin y al cabo, no me va a quitar el aire.

Bianca